martes, 5 de julio de 2011

Recíproco, solo se trata de eso.

Un barco navegando sin rumbo fijo, mires hacia donde mires, solo se ve agua, el océano lleno de azul, la naturaleza de la vida. En una ciudad, el agua solo se ve cuando abres el grifo o cuando hay un charco en el suelo, y es que en ninguna de ellas se puede ver otra naturaleza que no sea el medio ambiente contaminado. En cambio, en medio de un océano se te despierta un sentimiento que te hace contemplar y admirar una de las pocas cosas bellezas que hay en el mundo, poder sentirte libre, que es tan preciosa, que se acerca al sentimiento tan perfecto de un amor recíproco. Éste, no se obtiene, si no que se gana a poco a poco, colocando las piezas exactas del puzle para que todo sea particularmente bonito y se pueda gozar de las circunstancias.
El amor, aunque sea recíproco no quiere decir que no sea como las agujas de un reloj que cada minuto cambian de lugar. Amar, sentir y acariciar es igual que estas agujas, un día estás a las 12, el otro clavada exactamente en el 3 y el otro en el 6. Abajo, en medio o arriba de cada número de ese reloj es tu estado de ánimo cuando sientes que un sentimiento profundo se arrastra hasta la última gota de sangre de tu cuerpo, una sangre con la ilusión de sentir cada día más, que te llega a arder hasta que sientes como te quema el único órgano que palpita.
Aquest òrgan que batega, és el qui s'ha d'escoltar.

1 comentario:

  1. mmmmh, quién está por aquí? Amor, mucho amor. Te quiero pequeña

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Dos caminos distintos, pero paralelos; uno al lado del otro.