martes, 25 de octubre de 2011

Pura adolescencia.

No es eso lo importante ahora y si lo es realmente, para mi no. Puede caerse la luna y romper con todas las muntañas, desaparecer el sol y que vivamos en un mundo solo con pilas y luces de emergencia, llover a todas horas y tener que bucear con patos, gafas y tubo, formarse un agujero negro que se lleve la arena de los desiertos y que el cielo desaparezca por completo, que el avión no despegue jamás y las agencias de viajes caigan en quiebra, que finalmente, lo importante seremos nosotros, ellos.













¿Qué demonios sabemos,nosotras, niñas de dieciséis años, de la importancia? Casi nada, con tan poco tiempo, solo hemos podido aprender que las letras sirven para juntarlas y así formar palabras con las que las personas nos podemos comunicar; que la familia es imprencindiblemente imprescindible para caminar, que la amistad es el concepto básico de aprendizaje de los humanos y que el verbo querer no se aprende, sino que se siente dentro. Pero sí, admito que no sabemos ni media pierna de las ocho que tiene una araña, pero que con un pie no ha sido suficiente para romper a llorar al extrañar a la persona que tienes delante, para reír con tus padres lo que nunca has reído y para averiguar que el amigo se encuentra, no se busca.

sábado, 15 de octubre de 2011

Pause



*Tú también lo recuerdas, ¿verdad? Era precioso y en cambio, se esfumó.
- Como no voy a recordarlo! Olvido, no soy tan tonta como tú. Estar con ellas era magia que procedía de un lugar que nunca hemos encontrado ninguna de nosotras. 
Siempre hablabámos de sueños, de promesas, de imaginaciones y viajes impresionantes, pero eso, ellas, si que eran impresionantes y sobretodo, reales. Podía oir sus carcajadas a todo volumen y al mismo tiempo sentirlas dentro, tenía la opción de gritarles a ellas y a toda la calle que las quería, estaba obligada a escuchar cada una de esas séis vocecitas en mi cabeza durante horas, pero aún así, no me cansaba nunca de hacerlo.
Su ropa prestada, sus complementos, sus zapatos, sus bikinis, su baño, su ducha, su secador, etcétera, no era lo que de verdad me hacía sentir viva antes de salir a la calle todas juntas pisando fuerte, sino realmente, eran ellas, sus melenas castañas y rubias a desajuego con la mía y sus irremediablemente divertidos andares.
*Las hechas tanto de menos..
- No lo niego, no sería capaz de mentir. Se está convirtiendo en mi rutina y eso me está ahogando. Necesito aire, sacar de una vez la cabeza del agua, pero hechándolas de menos es imposible. Intento hacerlo sola o con alguna de ellas, pero estoy agotada.