sábado, 15 de octubre de 2011
Pause
*Tú también lo recuerdas, ¿verdad? Era precioso y en cambio, se esfumó.
- Como no voy a recordarlo! Olvido, no soy tan tonta como tú. Estar con ellas era magia que procedía de un lugar que nunca hemos encontrado ninguna de nosotras.
Siempre hablabámos de sueños, de promesas, de imaginaciones y viajes impresionantes, pero eso, ellas, si que eran impresionantes y sobretodo, reales. Podía oir sus carcajadas a todo volumen y al mismo tiempo sentirlas dentro, tenía la opción de gritarles a ellas y a toda la calle que las quería, estaba obligada a escuchar cada una de esas séis vocecitas en mi cabeza durante horas, pero aún así, no me cansaba nunca de hacerlo.
Su ropa prestada, sus complementos, sus zapatos, sus bikinis, su baño, su ducha, su secador, etcétera, no era lo que de verdad me hacía sentir viva antes de salir a la calle todas juntas pisando fuerte, sino realmente, eran ellas, sus melenas castañas y rubias a desajuego con la mía y sus irremediablemente divertidos andares.
*Las hechas tanto de menos..
- No lo niego, no sería capaz de mentir. Se está convirtiendo en mi rutina y eso me está ahogando. Necesito aire, sacar de una vez la cabeza del agua, pero hechándolas de menos es imposible. Intento hacerlo sola o con alguna de ellas, pero estoy agotada.
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¿Te gusta hacerme llorar? No, ¿verdad?
ResponderEliminarPues ya lo has conseguido, mira que bien. Lo siento, cariño. Ya no sé como hacer para que no estés tan cansada, intento ayudarte pero tienes que amarrarte fuerte a la cuerda, aunque esté pendiente de un hilo. Te quiero, princesita, despeina tu alma que llego yo.
Solo el ser fuerte, tragar con lo vivido, volver a hacer cosas juntas os va a devolver esa mágia de ese lugar desconocido... la misma magia que desprendes tú al quererme ayudar. Eres preciosa cariño. Te quiero no lo olvides!
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