martes, 19 de julio de 2011

El aire que necesita una para poder vivir.


  Pequeña e inmensa a la vez.
 

Frágil, pero luchadora.

Una de sangre tengo, y ella no lo es verdaderamente, pero puede decirse que sí es mi hermana mayor. Creo que fue el destino o alguien de por el cielo que hizo un toque de magia y me la presentó en frente de mí en su día.
Puedo definirla como uno de esos regalos que tanto deseas de pequeño y que te vas haciendo mayor, y todavía lo quieres. Ella no sabe ni cómo, pero me ha hecho crecer de una manera que nunca antes hubiera ni imaginado, ya que yo no conocía mundo, solo chupa-chups y viernes de baile de salón cuando la conocí. 
La amistad es algo en la cual no creo, ya que la venden como algo verdadero, mientras toda persona humana sabe que en algún momento, la amistad es falsa y mentirosa, pero con ella, me atrevería a creerla simplemente porqué ésta se ha machacado la cabeza miles de veces por complacerme, ha llorado conmigo ,ya que mi pena le llegaba a ella, se ha reído de mí y conmigo durante años solo por la necesidad que teníamos de sentir la felicidad conjunta que nosotros hemos aprendido a construir, me ha adivinado sentimientos que ni yo sabía que tenía dentro y también, ha intentado demostrarme que soy su hermana pequeña a cada segundo de todo este tiempo.
Sí, somos débiles, frágiles, pequeñas e indefensas, pero sabemos que si nos llamamos vamos a coger el teléfono directamente preguntado qué tal estamos y por supuesto, sabemos que juntas vamos a seguir un camino, el que nos hará fuertes, grandes y con ganas de comernos el mundo entero sin pensar en el ayer ni tampoco en el mañana, simplemente concentrándonos con el hoy.

Es inevitable y lógico quererla así.

2 comentarios:

Dos caminos distintos, pero paralelos; uno al lado del otro.