Con música hasta que los tímpanos casi nos rebienten, o sin ella, esa pelvis a juego con el culito se mueve como si nada. Cantamos, bailamos y tarareamos al mismo tiempo que nuestro cuerpo se mueve lenta o rápidamente.Nos gusta ser el centro de atención, ¿A quién no?, nos encanta reirnos cuando estamos todas en un círculo cada una con su estilo de baile, adoramos mover nuestros pies aunque tengamos ampollas de tanto saltar, odiamos que la música no sea regue y por supuesto, nos requetegusta comernos la una a la otra cantándonos esas canciones que hacen que exista el: no parar.
El verbo 



Que sería yo sin mis grados de locura y automáticamente, convertidos en Adrenalina?
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